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Situación
de los alimentos fortificados en Guatemala
Debido
a una gran variedad de motivos como la pobreza que vive y la poca información
que recibe la gente guatemalteca una gran parte de la población tiene una mala
dieta. Como resultado de lo anterior, existen deficiencias de
micronutrientes o macronutrientes que se manifiestan en diferentes grados.
La deficiencia de nutrientes e incluso la desnutrición pueden darse en
cualquier nivel socioeconómico y tanto a nivel rural como urbano.
Sin embargo, la población más desposeída es la más afectada,
especialmente niños, ancianos y mujeres en edad reproductiva.
La
deficiencia de nutrientes en la población producto de una dieta inadecuada
tiene altos impactos en la vida social, intelectual y económica de los
guatemaltecos. Las principales deficiencias de micronutrientes que se
presentan en Guatemala son de vitamina A, hierro y yodo.
Los que ocupan el segundo grado en deficiencia podrían ser el ácido fólico,
riboflavina, cinc y vitamina B12. Las
algunas de las diferentes patologías que se presentan para cada tipo de
deficiencia pueden ser reversibles, pero algunas no lo son; otras incluso son
mortales. Desde inicios del siglo
XX, debido a la alta tasa de incidencia de estas patologías, alrededor del
mundo se han realizados amplios esfuerzos para reducir la deficiencia de
micronutrientes en la población.
En
países subdesarrollados como Guatemala se ha hecho indispensable la fortificación
de alimentos y en algunos casos
como con la vitamina A se ha hecho necesario la suplementación a sectores específicos
de la población como a los niños en campañas de vacunación.
Los alimentos vehículos usados para fortificación
deben ser consumidos por casi la población entera, deben ser estables y
su fortificación debe ser rentable. Por
eso, los alimentos que se fortifican actualmente en Guatemala son la sal, el azúcar
y el harina de trigo, aunque esta última no es el cereal fundamental en la
alimentación guatemalteca.
Inicialmente
la fortificación era realizada por la industria de manera opcional, pero
actualmente es obligatorio realizarla. A
pesar de que existe ley para la fortificación de estos alimentos, ésta no es
regulada. De manera que diariamente
se venden y consumen alimentos no fortificados.
La
deficiencia de vitamina A disminuye la resistencia a infecciones, reduce la
capacidad visual y reproductiva, deterioro del
ojo, incluso ceguera o muerte. En
Guatemala, dos años después de haber iniciado la fortificación del azúcar
con vitamina A, el programa se detuvo. Pero
en la zafra entre el 87 y 88 se implementó nuevamente el programa de
fortificación del azúcar. Desde
entonces, el proceso que de fortificación como ha ido mejorando constantemente. El azúcar se fortifica con retinol y cumple con el 100% del
requerimiento de un adulto. En niños,
puede que no se llene el requerimiento diario porque los niños no consumen
mucha azúcar, entonces se realizan campañas de suplementación. Un indicador del impacto de la fortificación del azúcar es
la evolución de ceguera infantil. Se
estima que por cada niño diagnosticado con ceguera, hay 10,000 niños con
deficiencia de vitamina A. De
acuerdo a datos obtenidos del Comité Nacional Pro-Ciegos y Sordos de Guatemala
para 1982 habían 9 niños con ceguera y para 1987 el año en el que se reinició
el programa había un niño con ceguera. Otro
indicador del impacto de la fortificación son la Vitamina A en la leche
materna.
Es
importante que para que el proceso tenga éxito todos tomen su papel.
No puede esperarse que la industria se encargue completamente del
programa. El gobierno debe regular
la fortificación y promover la competencia leal de azúcar importada exigiendo
que sea fortificada.
La
adición de yodo a la sal surgió en 1959 a partir de la alta incidencia de las
patologías producidas por su deficiencia.
El yodo es utilizado por el organismo para la síntesis de las hormonas
tiroides. Estas hormonas están
encargadas de regular el metabolismo del cuerpo.
La ausencia de estas hormonas producida por cantidades insuficientes de
yodo causa aletargamiento mental, desgano, entre otros que son reversibles.
Sin embargo, si la deficiencia de yodo ocurre en un niño menor de 2 años,
se producen problemas irreversibles a nivel
neuromuscular, psicológico e intelectual, ya que en esta etapa se forman
las neuronas. El impacto de la
deficiencia de yodo es bien grande a cualquier edad.
Puede producir bocio, cretinismo, hipertiroidismo, abortos, anomalías
congénitas, entre otros. La
recomendación diaria de yodo para adultos es aproximadamente 150mg,
para niños es de 50mg
y para mujeres es de 250mg.
Sin embargo, menos del 50% de la población tiene deficiencia de yodo.
La
yodación de la sal se realiza agregando KIO3 a la sal marina.
Para realizar la inspección de la sal y el azúcar se le pide a 20 niños
de 400 escuelas centinelas que lleven una muestra de estos alimentos.
Estas muestras que llevan los niños se mezclan y a partir de esa mezcla
se realizan los análisis para determinar el contenido de vitamina A en el azúcar
y yodo en la sal. Exceptuando a
Sololá y a Guatemala, ningún departamento tenía el 80% de yodo obligatorio en
sus muestras de sal. A pesar de que
la fortificación de la sal es obligatoria, este programa es muy malo, ya que no
existe regulación. 2/3 de las
marcas de sal son ilegales. Debido
al pésimo estado que tiene este programa y a la mala calidad de la sal que
consume la población guatemalteca, el gobierno pasado realizó un esfuerzo para
mejorar la calidad de la sal haciendo obligatorio el lavado de la misma con yodo
y flúor. Sin embargo, con el cambio de gobierno esto no se llevó a
cabo. El estado de la sal
guatemalteca es tan malo que ni siquiera cumple con los requerimientos de
calidad de la sal para ganado en otros países.
La
sal se puede fortificar con flúor sólo si es de buena calidad.
Para evaluar el estado del flúor en la población se puede analizar el
flúor en orina o el estado dental. El
CDOD es un índice utilizado para conocer el estado dental.
El CDOD es el total de piezas dentarias cariadas, perdidas y rellenadas.
En Costa Rica, después de 13 años de fluorización de la sal bajó su
CDOD desde 8 a 3. Sin embargo en
Guatemala, el CDOD es de 13.
La
fortificación del harina de trigo con hierro y vitaminas del complejo B es muy
importante porque es amplia su aplicación en diferentes productos.
El programa se inició en los años 60s. El trigo es rico en estos
micronutrientes, pero las concentraciones de éstos están en la cáscara y ésta
se pierde en el proceso de molienda. Como
el trigo contiene estos micronutrientes lo que se hace es que se realiza una
restauración de los nutrientes que se pierden en su procesamiento.
A inicios de los años 90s se reinició el programa aumentando el nivel
de hierro entre 55 y 65mg/kg e introduciendo el ácido fólico a nivel de
restauración.
Los
productos en los que se usa la harina de trigo son numerosos.
De hecho un indicador de los niveles de hierro en la harina es el
contenido del mismo en el pan francés y el pan dulce.
Antes de la fortificación la cantidad de mg/100g era de 2.3 y 3.2 en el
francés y en el dulce respectivamente. Después
de la fortificación subieron a 4.9 para el francés y 4.6 para el dulce.
El consumo de pan aporta en 6% del requerimiento de riboflavina a nivel
nacional.
El
ácido fólico es muy importante porque ayuda a la prevención de defectos del
tubo neural (espina bífida y anencefalia), participa en la formación de glóbulos
rojos (su deficiencia puede conducir a un tipo de anemia) y ayuda a reducir
enfermedades cardiovasculares. En
1992 se inició el programa de fortificación del harina de trigo con ácido fólico. Se estableció 0.35-0.45mg/kg como la cantidad de ácido fólico
que debía contener el harina, lo cual es bastante bajo en comparación de los
2.0mg/kg que se exige en México. El
proceso de fortificación del harina con ácido fólico no es complicado.
El promedio de la cantidad de ácido fólico en el harina en diferentes
molinos es de 41.5mg/kg. Solamente uno produce harina que contiene 1.5mg/kg de ácido
fólico debido a que exporta a Costa Rica, entonces debe cumplir con los
requerimientos de ese país.
Muchas
personas pensaban que para prevenir los defectos en el tubo neural en recién
nacidos, las mujeres debían suplementarse durante el embarazo.
Ahora se sabe que para prevenir los defectos en el tubo neural, los
niveles de ácido fólico de las mujeres deben estar bien desde la concepción
del bebe.
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