DESARROLLO COGNITIVO
Jean Piaget (1896-1980), psicólogo
y pedagogo suizo, conocido por sus trabajos pioneros sobre el desarrollo de la
inteligencia en los niños. Sus estudios tuvieron un gran impacto en el campo de
la psicología infantil y la psicología de la educación.
Nacido en Neuchâtel (Suiza),
Piaget escribió y publicó su primer trabajo científico cuando tenía sólo
diez años. Estudió ciencias naturales en la Universidad de Neuchâtel y, después
de doctorarse a los 22 años, comenzó a interesarse por la psicología,
disciplina que estudió e investigó, primero en la Universidad de Zurich
(Suiza) y después en la Sorbona, París, donde inició sus estudios sobre el
desarrollo de las capacidades cognitivas. En 1955 fue nombrado director del
Centro Internacional de Epistemología Genética de la Universidad de Ginebra, y
después codirector de la Oficina Internacional de Educación.
En sus trabajos, Piaget
distinguió cuatro estadios del desarrollo cognitivo del niño, que están
relacionados con actividades del conocimiento como pensar, reconocer, percibir,
recordar y otras. En el estadio sensorio motor, desde el nacimiento hasta los 2
años, en el niño se produce la adquisición del control motor y el
conocimiento de los objetos físicos que le rodean. En el periodo
preoperacional, de los 2 a los 7 años, adquiere habilidades verbales y empieza
a elaborar símbolos de los objetos que ya puede nombrar, pero en sus
razonamientos ignora el rigor de las operaciones lógicas. Será después, en el
estadio operacional concreto, de los 7 a los 12 años, cuando sea capaz de
manejar conceptos abstractos como los números y de establecer relaciones,
estadio que se caracteriza por un pensamiento lógico; el niño trabajará con
eficacia siguiendo las operaciones lógicas, siempre utilizando símbolos
referidos a objetos concretos y no abstractos, con los que aún tendrá
dificultades. Por último, de los 12 a los 15 años (edades que se pueden
adelantar por la influencia de la escolarización), se desarrolla el periodo
operacional formal, en el que se opera lógica y sistemáticamente con símbolos
abstractos, sin una correlación directa con los objetos del mundo físico.
DESARROLLO INFANTIL
Los diversos aspectos del
desarrollo del niño abarcan el crecimiento físico, los cambios psicológicos y
emocionales, y la adaptación social. Muchos determinantes condicionan las
pautas de desarrollo y sus diferentes ritmos de implantación.
Herencia o ambiente?
Todos están de acuerdo en que
las pautas del desarrollo del niño están determinadas conjuntamente por
condiciones genéticas y circunstancias ambientales, aunque subsisten vehementes
discrepancias sobre la importancia relativa de las predisposiciones genéticas
de un individuo. La investigación de este problema ha sido abordada varias
veces a través del estudio comparativo de las semejanzas y diferencias entre
gemelos monocigóticos (univitelinos), que crecen en ambientes distintos, y
gemelos que han crecido juntos.
La hipótesis subyacente a estos
estudios es que si la carga genética es determinante, los gemelos que han sido
separados serán tan similares en la mayoría de los aspectos medidos como los
que han vivido juntos. Esta hipótesis asume la existencia de una clara
diferencia entre los ambientes de los gemelos separados, algo que parece
bastante cuestionable. Excepto en algún caso en el que el entorno sea
especialmente hostil, las pautas y las medidas del desarrollo físico y motor
parecen estar genéticamente controladas, pero las investigaciones también
indican que ambas variables, genéticas y ambientales, contribuyen al
comportamiento intelectual.
También existe un componente
genético en los caracteres de la personalidad como la introversión/extroversión,
nivel de actividad o predisposición a las psicosis.
Con relación a este último
aspecto, debemos señalar que, aunque se ha avanzado bastante en la identificación
de las causas genéticas de las enfermedades mentales, aún es necesaria una
mayor investigación para comprender mejor cómo actúan los condicionantes genéticos
en los niños normales.
Crecimiento físico
Por lo general, un recién
nacido pesa 3,4 kilos, mide 53 centímetros y presenta un tamaño de cabeza
desproporcionadamente mayor que el resto del cuerpo. En los tres primeros años
el aumento de peso es muy rápido, después se mantiene relativamente constante
hasta la adolescencia, momento en el que se da el ‘estirón’ final, menor,
no obstante, que el de la infancia. Los estudios realizados muestran que la
altura y el peso del niño dependen de su salud, disminuyendo durante las
enfermedades para acelerarse de nuevo al restablecerse la salud, hasta alcanzar
la altura y el peso apropiados.
Actividad motora
Entre el nacimiento y los 2 años
tienen lugar los cambios más drásticos en este terreno. El niño pasa de los
movimientos descoordinados del recién nacido, en el que predomina la actividad
refleja, (por ejemplo, el reflejo de prensión, que si se roza provoca el cierre
involuntario de los dedos de la mano formando un puño), a la coordinación
motora del adulto a través de una serie de pautas de desarrollo complejas. Por
ejemplo, el caminar, que suele dominarse entre los 13 y los 15 primeros meses,
surge de una secuencia de catorce etapas previas.
La investigación muestra que la
velocidad de adquisición de las capacidades motoras es determinada de forma
congénita, y que en su aprendizaje no influye la práctica. No obstante, si el
sujeto es sometido a restricciones motoras severas, se alterarán tanto la
secuencia como la velocidad de este proceso.
Después de adquirir las capacidades motoras básicas, el niño aprende a integrar sus movimientos con otras capacidades perceptivas, especialmente la espacial. Ello es crucial para lograr la coordinación ojo/mano, así como para lograr el alto nivel de destreza que muchas actividades deportivas requieren
LENGUAJE
Lenguaje, medio de comunicación
entre los seres humanos a través de signos orales y escritos que poseen un
significado. En un sentido más amplio, es cualquier procedimiento que sirve
para comunicarse. Algunas escuelas lingüísticas entienden el lenguaje como la
capacidad humana que conforma al pensamiento o a la cognición.
Noam Chomsky Lingüista,
escritor, profesor y activista político estadounidense, Noam Chomsky cree que
el cerebro humano está especialmente configurado para detectar y reproducir el
lenguaje y que la capacidad de formar y entender lenguajes es innata en todos
los seres humanos. Según Chomsky, los niños aprenden y aplican las reglas
gramaticales y el vocabulario por la mera exposición al habla y sin requerir
ninguna enseñanza inicial.Archive Photos
La capacidad para comprender y
utilizar el lenguaje es uno de los principales logros de la especie humana. Una
característica asombrosa del desarrollo del lenguaje es su velocidad de
adquisición: la primera palabra se aprende hacia los 12 meses, y a los 2 años
de edad la mayoría de los niños tiene ya un vocabulario de unas 270 palabras,
que llegan a las 2.600 a la edad de 6 años. Es casi imposible determinar el número
de construcciones posibles dentro del lenguaje individual. No obstante, los niños
construyen frases sintáctica mente correctas a los 3 años y construcciones
verbales muy complejas a los 5 años.
Este extraordinario fenómeno no
puede explicarse simplemente desde la teoría del aprendizaje, lo que ha llevado
a establecer otras hipótesis. La más destacada es, posiblemente, la del lingüista
estadounidense Noam Chomsky, quien planteó que el cerebro humano está
especialmente estructurado para comprender y reproducir el lenguaje, por lo que
no requiere aprendizaje formal, y se desarrolla al entrar el niño en contacto
con él. Aunque los psicolingüistas del desarrollo no están de acuerdo con
todos los conceptos de Chomsky, sí aceptan los sistemas lingüísticos mentales
especiales. Aún hoy, los teóricos del lenguaje especulan con la relación
entre el desarrollo cognitivo y el lenguaje, asumiendo que éste refleja los
conceptos del niño y se desarrolla al mismo tiempo que sus conceptos son más
profundos.
Formación de la personalidad
Las teorías de la personalidad
intentan describir cómo se comportan las personas para satisfacer sus
necesidades físicas y fisiológicas. La incapacidad para satisfacer tales
necesidades crea conflictos personales. En la formación de la personalidad los
niños aprenden a evitar estos conflictos y a manejarlos cuando inevitablemente
ocurren. Los padres excesivamente estrictos o permisivos limitan las
posibilidades de los niños al evitar o controlar esos conflictos.
Una respuesta normal para las
situaciones conflictivas es recurrir a los mecanismos de defensa, como la
racionalización o la negación (por ejemplo, rechazando haber tenido alguna vez
una meta u objetivo específico, aunque sea obvio que se tuvo). Aunque todos
hemos empleado mecanismos de defensa, debemos evitar convertirlos en el único
medio de enfrentarnos a los conflictos. Un niño con una personalidad
equilibrada, integrada, se siente aceptado y querido, lo que le permite aprender
una serie de mecanismos apropiados para manejarse en situaciones conflictivas.
Inteligencia y aprendizaje
La inteligencia podría
definirse como la capacidad para operar eficazmente con conceptos verbales
abstractos. Esta definición se refleja en las preguntas de los tests de
inteligencia infantiles. Dos de los más conocidos, el Stanford-Binet y el
Weschler Intelligence Scale for Children (más conocido por WISC, versión
infantil de la WAIS -Weschler Adult Intelligence Scale-, la prueba individual de
inteligencia más famosa) se usan tanto para medir el desarrollo intelectual del
niño como para predecir sus resultados académicos. Debido a que el aprendizaje
escolar depende, al parecer, de la capacidad de razonamiento verbal, el
contenido de estos tests es muy apropiado, como demuestra la relación que hay
entre los resultados de los tests de inteligencia y el éxito escolar. Sin
embargo, las predicciones basadas exclusivamente en los tests de este tipo
resultan imperfectas, porque no miden la motivación y el conocimiento sobre las
capacidades necesarias para el éxito escolar es incompleto. Por otro lado, se
ha cuestionado que los tests de inteligencia sean apropiados para niños de
minorías étnicas, que pueden no responder adecuadamente a ciertos ítems
debido a diferencias culturales o a la falta de comprensión del lenguaje
empleado, más que por una deficiencia intelectual. Por ello, los tests de
inteligencia deben interpretarse con sumo cuidado, dentro de un proceso de
evaluación psicológica completo y profesional, y nunca de forma aislada, con
capacidad explicativa y/o predictiva absoluta.
Relaciones familiares
Las actitudes, valores y
conducta de los padres influyen sin duda en el desarrollo de los hijos, al igual
que las características específicas de éstos influyen en el comportamiento y
actitud de los padres.
Numerosas investigaciones
han llegado a la conclusión de que el comportamiento y actitudes de los padres
hacia los hijos es muy variada, y abarca desde la educación más estricta hasta
la extrema permisividad, de la calidez a la hostilidad, o de la implicación
ansiosa a la más serena despreocupación. Estas variaciones en las actitudes
originan muy distintos tipos de relaciones familiares. La hostilidad paterna o
la total permisividad, por ejemplo, suelen relacionarse con niños muy agresivos
y rebeldes, mientras que una actitud cálida y restrictiva por parte de los
padres suele motivar en los hijos un comportamiento educado y obediente. Los
sistemas de castigo también influyen en el comportamiento. Por ejemplo, los
padres que abusan del castigo físico tienden a generar hijos que se exceden en
el uso de la agresión física, ya que precisamente uno de los modos más
frecuentes de adquisición de pautas de comportamiento es por imitación de las
pautas paternas (aprendizaje por modelado).
Relaciones sociales
Niños jugando Los niños juegan
en el parque de su escuela. Las escuelas de enseñanza primaria dedican todos
los días cierto tiempo a jugar en el patio. Los educadores opinan que jugar es
fundamental en todos los aspectos del desarrollo del niño .Jeffry W.
Myers/Corbis
Las relaciones sociales
infantiles suponen interacción y coordinación de los intereses mutuos, en las
que el niño adquiere pautas de comportamiento social a través de los juegos,
especialmente dentro de lo que se conoce como su ‘grupo de pares’ (niños de
la misma edad y aproximadamente el mismo estatus social, con los que comparte
tiempo, espacio físico y actividades comunes). De esta manera pasan, desde los
años previos a su escolarización hasta su adolescencia, por sistemas sociales
progresivamente más sofisticados que influirán en sus valores y en su
comportamiento futuro. La transición hacia el mundo social adulto es apoyada
por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo de iguales, donde se atribuyen
roles distintos a los diferentes miembros en función de su fuerza o debilidad.
Además, el niño aprende a sentir la necesidad de comportarse de forma
cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver conflictos entre
individuos. La conformidad (acatamiento de las normas del grupo social) con este
grupo de pares alcanzará.
Su cuota máxima cuando el
niño llegue a la pubertad, a los 12 años aproximadamente, y nunca desaparecerá
del comportamiento social del individuo, aunque sus manifestaciones entre los
adultos sean menos obvias.
Los miembros de los grupos
de pares cambian con la edad, tendiendo a ser homogéneos (del mismo sexo, de la
misma zona) antes de la adolescencia. Después pasan a depender más de las
relaciones de intereses y valores compartidos, formándose grupos más heterogéneos.
Socialización
El proceso mediante el cual los
niños aprenden a diferenciar lo aceptable (positivo) de lo inaceptable
(negativo) en su comportamiento se llama socialización. Se espera que los niños
aprendan, por ejemplo, que las agresiones físicas, el robo y el engaño son
negativos, y que la cooperación, la honestidad y el compartir son positivos.
Algunas teorías sugieren que la socialización sólo se aprende a través de la
imitación o a través de un proceso de premios y castigos. Sin embargo, las
teorías más recientes destacan el papel de las variables cognitivas y
perceptivas, del pensamiento y el conocimiento, y sostienen que la madurez
social exige la comprensión explícita o implícita de las reglas del
comportamiento social aplicadas en las diferentes situaciones tipo.
La socialización también
incluye la comprensión del concepto de moralidad. El psicólogo estadounidense
Lawrence Kohlberghas demostró que el pensamiento moral tiene tres niveles: en
el inferior las reglas se cumplen sólo para evitar el castigo (nivel característico
de los niños más pequeños), y en el superior el individuo comprende
racionalmente los principios morales universales necesarios para la
supervivencia social.
Hay que tener en cuenta que la
comprensión de la moralidad a menudo es incoherente con el comportamiento real,
por lo que, como han mostrado algunas investigaciones empíricas, el
comportamiento moral varía en cada situación y es impredecible.
TENDENCIAS ACTUALES
Los psicólogos infantiles
continúan interesados en la interacción de los condicionantes biológicos y
las circunstancias ambientales que influyen en el comportamiento y su
desarrollo, en el papel de las variables cognitivas en la socialización,
especialmente en la adopción del rol sexual correspondiente, y en la comprensión
misma de los procesos cognitivos, su adquisición y evolución. Actualmente, los
psicólogos están de acuerdo en que determinados factores biológicos de
riesgo, como el peso escaso en el momento del nacimiento, la falta de oxígeno
antes o durante el mismo y otras desventajas físicas o fisiológicas son
importantes en el desarrollo y en el comportamiento posterior del individuo.
Diversos estudios longitudinales tratan de determinar cómo los factores de
riesgo afectan a las experiencias infantiles, y cómo las diferencias en estas
experiencias afectan a su comportamiento. Estas investigaciones aportarán
nuevos métodos de ayuda a los niños con factores de riesgo para un mejor
desarrollo.
Por otro lado, la función
de las variables cognitivas en el aprendizaje de los roles sexuales y los
estereotipos sobre las diferencias sexuales entre los niños están en proceso
de investigación, aunque sólo se han localizado pequeñas diferencias: por
ejemplo, las niñas suelen ser mejores en las actividades que requieren
capacidades verbales, y los niños en las que dependen de capacidades matemáticas;
tampoco está claro cómo interactúan las condiciones innatas con las
circunstancias ambientales para producir tales diferencias. Los roles sexuales
se han definido nítidamente en nuestra cultura, pero la presión favorable para
el cambio de estas pautas está rompiendo poco a poco los estereotipos,
permitiendo que un individuo, con independencia de su sexo, cambie o adapte su
comportamiento a las exigencias de las situaciones específicas con las que se
enfrenta.
Gran parte de las
investigaciones actuales en psicología del desarrollo o evolutiva tratan de
identificar los componentes cognitivos (la memoria o la capacidad de atención)
empleados en la resolución de problemas. Algunos psicólogos estudian la
identificación de los procesos que se presentan durante la transición de un
nivel de pensamiento a otro en el desarrollo del individuo. Otras áreas de
investigación hacen referencia a los componentes cognitivos de la lectura y el
cálculo.
Se espera que todas estas
investigaciones conduzcan a la mejora de los métodos de enseñanza escolar y de
educación especial.
MEMORIA
Memoria (psicología),
proceso de almacenamiento y recuperación de la información en el cerebro, básico
en el aprendizaje y en el pensamiento.
Los psicólogos distinguen
cuatro tipos de recuerdo: reintegración, reproducción, reconocimiento y
reaprendizaje. La ‘reintegración’ supone la reconstrucción de sucesos o
hechos sobre la base de estímulos parciales, que sirven como recordatorios. La
‘reproducción’ es la recuperación activa y sin ayuda de algún elemento de
la experiencia pasada (por ejemplo, de un poema memorizado). El
‘reconocimiento’ se refiere a la capacidad de identificar estímulos
previamente conocidos. Por último, el ‘reaprendizaje’ muestra los efectos
de la memoria: la materia conocida es más fácil de memorizar una segunda vez.
El fenómeno del olvido ha
sido objeto de estudio por parte de los psicólogos. Normalmente, se da primero
el olvido rápido, al que sigue una pérdida de memoria más lenta. Sin embargo,
aumentar la cantidad de información retenida puede lograrse practicando
activamente la ‘reproducción’ durante el aprendizaje, mediante revisiones
periódicas del material aprendido, y ‘sobreaprendiendo’ el material más
allá del punto de mero dominio. Una técnica instrumental desarrollada para
mejorar la memoria es la mnemotecnia, que supone usar asociaciones y otros
trucos para recordar estímulos concretos.
Tradicionalmente se han
dado cuatro explicaciones del olvido: la primera es que las huellas mnémicas se
van borrando de modo natural a lo largo del tiempo como resultado de procesos
orgánicos que tienen lugar en el sistema nervioso, supuesto del que no hay
constatación empírica; la segunda es que la memoria se va distorsionando
progresivamente o modificando con el tiempo; la tercera es que el nuevo
aprendizaje interfiere o reemplaza al antiguo, fenómeno que se conoce como
inhibición retroactiva; por último, la cuarta explicación es que la represión
de ciertas experiencias indeseables para el individuo causa el olvido de éstas
y sus contextos.
Existen pocos datos sobre
la fisiología del almacenamiento de la memoria en el cerebro. Algunos
investigadores sugieren que la memoria se sitúa en localizaciones específicas,
y otros que la memoria implica a amplias regiones cerebrales que funcionan
conjuntamente. De hecho, es posible que ambas hipótesis se cumplan de forma
simultánea. Los teóricos también proponen diferentes mecanismos de
almacenamiento para la memoria a corto y a largo plazo, y que si lo aprendido no
pasa del primero al segundo existe la posibilidad de olvidar esa información.
Los estudios con animales
indican que las estructuras en el sistema límbico cerebral cumplen distintas
funciones en cuanto a la memoria. Por ejemplo, un circuito a través del hipotálamo
y del tálamo podría estar relacionado con la memoria espacial, mientras que a
través de la amígdala y del tálamo podría estar relacionado con la memoria
emocional. La investigación también sostiene que la memoria de las habilidades
psicomotoras es almacenada de modo distinto al de las actividades intelectuales.
En general, los recuerdos
son menos claros y detallados que las percepciones, pero a veces una imagen
memorizada es completa en cada detalle. Este fenómeno, conocido como memoria
eidética, o imágenes eidéticas, se da con frecuencia en los niños, quienes a
veces son capaces de reconstruir una imagen tan completa que pueden llegar a
deletrear una página entera escrita en un idioma desconocido que apenas han
visto durante unos momentos.